Una niña con un vestido amarillo entró en una sede corporativa diciendo que llegó a la entrevista de trabajo de su madre: ¿qué pasó después que dejó a toda la oficina sin palabras
A veces, la grandeza no entra por la puerta con un traje y tiene un currículum impecable.
A veces llega con un vestido amarillo y llevando una carpeta en sus pequeñas manos.
Y cuando esa niña anunció que iba a venir en lugar de su madre, muchos sonrieron, pensando que era una ternura infantil.
Pero veinte minutos después, se dieron cuenta de que se enfrentaban a algo mucho más poderoso:
La determinación de una hija que no permitiría la adversidad de decidir el futuro de su madre.
Y en ese edificio de vidrio y acero, donde todo parecía medirse en cifras y contratos, algo quedó claro que ningún balance podía reflejar:
El valor también es una forma de capital.
Y ese día, una niña lo puso todo patas arriba.
ver continúa en la página siguiente