El accidente cerebrovascular puede ocurrir cuando un flujo sanguíneo deficiente al cerebro provoca la muerte celular. Es la quinta causa de muerte en Estados Unidos y la principal causa de discapacidad. Existen dos tipos de accidente cerebrovascular: isquémico, causado por el estrechamiento u obstrucción de las arterias que conducen al cerebro, y hemorrágico, causado por la reducción del flujo sanguíneo.
Cuando un vaso sanguíneo que transporta nutrientes al cerebro se rompe por un coágulo o se bloquea, una parte del cerebro no puede recibir la sangre y el oxígeno necesarios para funcionar, lo que provoca la muerte celular. El cerebro es un órgano complejo que controla numerosas funciones corporales; por lo tanto, cuando se produce un accidente cerebrovascular y se reduce el flujo sanguíneo a una parte específica del cerebro, algunas partes del cuerpo que controla la parte afectada no pueden funcionar correctamente.