Tras una década trabajando juntas, descubrió el verdadero valor de sus contribuciones.

Su historia ofrece algo valioso para cualquiera que se desenvuelva en relaciones complejas donde las contribuciones no siempre son visibles o valoradas.

Nos recuerda que la colaboración implica reconocer todas las formas de trabajo. Que criar hijos, administrar el hogar y apoyar el éxito de otra persona son contribuciones reales con un valor real.

Nos enseña a prestar atención a los cambios de comportamiento. A confiar en esa voz interior cuando algo no nos parece bien.

Y, quizás lo más importante, nos muestra la sabiduría de comprender nuestro propio valor, nuestros propios derechos y nuestro propio poder antes de que necesitemos utilizarlos.

Diez años de contribución no pueden borrarse con una sola conversación o una hoja de cálculo.

El trabajo fue real. El sacrificio fue real. El valor fue real.

Y a veces, la persona que permanecía callada era simplemente la persona que sabía exactamente lo que estaba haciendo desde el principio.

 

 

ver continúa en la página siguiente

Leave a Comment